Después de quinientos años, La Celestina continúa entre nosotros. Ella, la intrigadora alcahueta, se nos presenta en la actualidad envuelta de nuevas estrategias de venta, fitcheros informatizados y ordenadores de nueva generación. Pero en el fondo, continua siendo el eterno personaje del cual todos quieren aprovecharse pero con quien no suelen acabar demasiado bien.